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Reforestar, la otra responsabilidad social

Misiones conserva más del 50 por ciento de la biodiversidad del país y la exuberancia de la selva es una marca registrada para el turismo. Pero el día Mundial del Medioambiente obliga a mirar el camino recorrido. Hay más superficie considerada área intangible, pero menos masa boscosa en general. 

 

Aún siendo la provincia con mejor nivel de conservación de sus montes, todos los datos revelan una constante disminución de la cobertura arbórea. La mancha verde es menos intensa que hace 20 años, aunque es mucho peor en la región, especialmente en el sur de Brasil y en lo que quedaba de la mata atlántica en Paraguay. Por eso, cobra mayor relevancia cada centímetro de tierra que se pueda proteger y cada hectárea de monte que se sostenga en pie, con iniciativas como la reforestación de bosque nativo que puso en marcha Vida Silvestre en San Sebastián de la Selva o el aumento de reservas privadas que custodian pequeños manchones de monte nativo. 

 

El cambio en la región es dramático según se observa en un mapa de la región realizado por el ministerio de Ecología. Misiones es la última barrera de bosque nativo que queda. 

En 2010 había 223.468 hectáreas en categoría roja, considerada sectores de muy alto valor de conservación que no deben desmontarse ni utilizarse para la extracción de madera y que deben mantenerse como bosque para siempre. Hoy son 233.083, casi diez mil hectáreas más.

 

En categoría amarilla hace diez años había 967.162 hectáreas. Hoy esos sectores de alto o medio valor de conservación, que pueden estar degradados pero que si se los restaura pueden tener un valor alto de conservación, son 901.617. En cambio, en verde -el contraste no es inocente- había 447.487 hectáreas. Hoy son 477.858 las hectáreas “de bajo valor de conservación que pueden transformarse parcialmente o en su totalidad, con la previa realización de una Evaluación de Impacto Ambiental”. En total, quedan 1,6 millones de hectáreas de bosque nativo con diverso grado de conservación. A eso se deben sumar unas 400 mil hectáreas forestadas. 

 

Pero en bosque nativo se calcula que se perdieron unas 35 mil hectáreas, 60 por ciento de forma autorizada y un 40 por ciento forzada por ocupaciones ilegales y tala ilegal. 

 

Pese a que Misiones es de las pocas donde no avanzó la frontera de la soja ni del maíz, no es menos cierto que las sanciones por infracciones ambientales eran -son- relativamente laxas. Tumbar un árbol de 500 años no tiene precio. El daño es inconmensurable. Matar un yaguareté o quitarle su hábitat, también. 

 

En la noche del jueves la Legislatura dio un paso adelante para subsanar esa zona gris en una legislación que, sin embargo, es de avanzada: Misiones fue la primera provincia en contar con un ministerio de Ecología. Es la primera en contar con un Instituto de Biodiversidad y se dispone a contar con una secretaría de Estado de Cambio Climático.

 

Por eso lo que sucedió en la Legislatura es simbólico: Misiones encareció las multas por delitos ambientales. Con la ley anterior, sancionada en 1994, las multas iban de 20 a 20 mil litros de nafta común. Antes las multas equivalían al precio de la nafta común y la ley no especificaba cuándo se debía actualizar. Ahora las multas irán de 20 a 20.000 litros, pero de la nafta de mayor valor. A precios de hoy, 68,40 pesos el litro, la más cara que se comercializa en Misiones, equivale a 1.368.000 pesos. El valor se actualizará cada seis meses.El precio es caro. Global Forest Watch presentó un “monitoreo de bosques para la acción”. Ahí se aprecia que entre 2002 y 2019, Misiones perdió 87,4 mil hectáreas de bosque primario húmedo, lo que representa el 19% de su pérdida total de cobertura arbórea en el mismo período de tiempo. El área total de bosque primario húmedo en Misiones disminuyó 8.4% en este período de tiempo.

Según los últimos datos oficiales, de 2016, Misiones conserva 1,6 millones de hectáreas. 950 mil son de categoría amarilla donde no se puede autorizar cambio de uso de suelo. Otras 450 mil son de categoría verde, donde se puede autorizar cambio de suelo, con aprobación de proyecto y estudio de impacto ambiental. 235 mil hectáreas son parques y áreas intangibles de categoría roja. Ahí hubo una pérdida de bosques nativos de 35 mil hectáreas entre 2010 y 2016, un 60 por ciento autorizadas y un 40 por ciento en forma ilegal. 

 

Como contraste, se toma conciencia de la necesidad de proteger y enriquecer el bosque nativo. En San Sebastián de la Selva se replantaron cerca de cien hectáreas de especies nativas. También en Andresito, Vida Silvestre replantó 70 hectáreas de bosques riparios (ribereños). Iniciativas similares se registran en San Pedro y la zona del Corredor Verde. 

 

Sin embargo, una de las trabas principales es la falta de incentivos para conservar monte nativo. La Provincia tiene varias leyes, pero las políticas ambientales de la Nación son tan erráticas como la situación económica. Misiones reclama una enorme cantidad de dinero que va directamente a los dueños de la tierra a través de la ley de Bosques que nunca llegó a cumplir en forma cabal sus ambiciosos objetivos. “Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acción humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho”, reza el Papa Francisco en Laudato Si, la encíclica que Misiones hizo suya. La responsabilidad social está a la vista.

 

Fuente: economis.com.ar

 

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